El roce hace el cariño. 25/3/09.
Maia: *suspiro* Aaay, qué aburrida es mi vida, mirando por la ventana, sentada en una caja de cartón, sin calcetines ni zapatos... ¡Cuánta tristeza!
Calíope: ¡Hooombre, rubia! ¡Qué haces por aquí, muchaaacha! ¡Tan sóla y taaaan... rancia, ejem!
Maia: Ya ves, ya ves... Qué vida más vacía, más sórdida... encerrada aquí, contigo, no puedo perseguir los sueños, no podré llegar a conocer el amor en el siglo XXI...
Calíope: ¡A callar! Ni que yo fuera una bestia parda, hombre, con lo que nos reímos con las timbas de póker y lo bien que lo pasas cuando llego dando tumbos a la estantería después de una visitilla al mueble-bar...
Maia: Jiji, sí, viéndolo así... no lo pasamos tan mal. ¿Pero qué hay del amor, de la pasión, de la caricia de un maromo resinoso?
Calíope: ¿Maromo? Muchacha, para tener miles de años, eres un poquillo ingenua, claro, se nota que fuiste una virginal moza griega... ¿Para qué un maromo si tienes aquí a este torbellino pelirrojo?
Maia: ...Insinúas que... *se acerca un poco*
Calíope: Yo no insinúo, preciosa.
Maia: *le acaricia la pierna* Cali... ¿tú querrías...?
Calíope: ¿El qué? ¿Sobetearte un rato? Mujer, si estás caliente yo te echo una mano o dos, total, ¡para eso están las amigas! *Susurrando*: ¿Ves qué fácil?
Maia: Hay veces que me das miedo...
Maia: ...¡y me encanta!
Calíope: ¿Te cuento un secreto? ¡Me pones, rubia! Eres tan sosita, que...
Maia: ¿Sosa? *La agarra del cuello y la besa* ¡Toma sosez en los morros, elfa salida!
Calíope: ¿Por qué no me habrá enseñado esta faceta suya antes? ¡Así no habríamos desperdiciado tanto tiempo de casta convivencia!
Maia: Mmm... Qué rizos más suaaaves... Y qué boca tan rica... sabes a whisky.
Calíope: Mierda, me ha pillado. Bueno, ahora ya... *le come los morros*
Calíope: Rubia... ¿no has pensado alguna vez en cambiarte de acera o algo?
Maia: No te emociones. Que aunque de vez en cuando me vuelva una furcia cualquiera, yo seguiré en mi empeño de encontrar el amor verdadero en forma de varón resinil.
Calíope: Pues estamos jodidas.
Maia: Hombre, viviendo juntas no creo que a nadie le importe que nos revolquemos un poco de vez en cuando...
Calíope: ¡Ven pa acáaaaaaaaaa, rubiaaa!