Una charla en condiciones. 1/2/09.


Maia: {roja} ...
Calíope: {incómoda} Traaalará...


Calíope: Ejem ejem... Holaaa...
Maia: Um...


Calíope: Hola, muchacha. Soy Calíope... sí, la que te pilló el otro día en plena reflexión ventanil...
Maia: {se ruboriza} Um, eh, sí...


Calíope: ...pero qué sosita es...
Maia: Hola, soy Maia, encantada de conocerte {le tiende la mano}.


Calíope: ¡Pero qué formalismos son esos, hombreee! ¡Ven pa acá, mocina! {Le estampa un beso en los morros}.
Maia: ¡...!


Calíope: Pues ala, ya está roto el hielo. Bueno, más bien la resina. En fin, ¿qué coño hacemos en esta casa las dos juntas...?
Maia: {Incapaz de moverse} Uh... uuuh...


Calíope: ...Porque ni siquiera me acuerdo de cómo llegamos aquí... y encima esto de estar hecho de resina, ¿a qué viene?
Maia: {En la misma postura} Eh... uhh...


Calíope: Pero... ¿qué te pasa, mujer? ¿Te aburro?
Maia: Nooo... no. Es queee... no estoy muy acostumbrada a tanta... efusividad {se aclara la garganta}.


Calíope: Efusivi... ¿qué? Bueno, es igual. ¿Qué te estaba diciendo? Ah, sí. Lo de estar aquí, y ser resinosas, y tal...
Maia: Pues... mucha idea no tengo. Pero a mí me han enfundado en un vestido con tul por debajo, y cofia... dios, no puedo ni girar el cuello...


Maia: ...por no hablar de las bragas estas, que se me meten entre el culo y la articulación de los muslos... {como ya está algo más confiada con Calíope, se coloca bien las bragas...}
Calíope: ¡Anda! ¿Llevas bragas? Eso es artículo de lujo. Yo todavía no tengo... aunque bueno, no me hace falta, me llevan tapada como una monja.


Maia: Pero... pero sin bragas... ¿cómo...?
Calíope: En fin, da igual. Se está bien aquí. Lo único malo son estas articulaciones de mierda, que no hay manera de doblar los codos...


Maia: Anda, pues mira las mías. Doblan bien {enseña el codo}.
Calíope: Déjame ver... ¡huy, eso es calidad! A mí debieron de hacerme un día de tormenta, por eso estoy mal acabada.


Maia: A ver, mujer. No será para tanto. Yo te veo muy normal. Dentrodeloquecabe, ejem.
Calíope: ¡Pero mira! Estoy hecha a hachazos. En fin...


Maia: Sí, sí, tú dirás lo que quieras, pero... {le mira el pecho} ¿y esas tetas? Yo soy más bien planurcia, eso sí, tengo culo para regalar...
Calíope: ¿Y para qué quieres estos melonazos, hija? Si un día, en mi época zascandil, creo que fue allá por el XVIII, estuve a punto de sacarle un ojo a un tipo con un pezón...


Maia: Ya, pero vivimos en una sociedad en la que los hombres sólo ven el físico y blablabla {se pone magnánima}.
Calíope: Entiendo, entiendo {se pone cómoda -espatarrada- y escucha con atención}.


Yo: Pssst. Parece que os lleváis bien, ¿eh?
Maia: Anda... ¿y quién es esa de las gafas horteras? Qué pijama más feo... {me señala}.
Calíope: Claro, tú como eres una pija con bragas... calla y saluda, anda {levanta un brazo}.


Yo: Ejem... pues soy la que os ha traído a casa. Algún día os contaré la historia...
Calíope: ¡Ah! Muy bien. Mientras nos la cuentras y no, cómprame ropa interior. Que estamos en febrero, un poco de compasión...
Maia: Pero si eres un cacho de resina... bueno, en fin. Oye, si tú me vas vestido así, gracias por los calcetines {se arremanga la falda}, pero cuando puedas me quitas lo de debajo, que es muy incómodo para sentarse...
Calíope: ¿Las bragas? ¡Dámelas a mí?
Maia: ...
Yo ^^Uu qué burras sois...

BONUS: